• Lola

"Amores que Sanan" Parte 1

Soy Alizze...  Una vez me preguntaron ¿Cómo lo conociste?..


En ese momento en que estaba harta. Creo que esa era la palabra que definiría mejor como me sentía. Me dolía todo. El alma, el cuerpo, los pensamientos, los recuerdos, respirar.

¿Qué era el futuro? No tenía idea, pero a juzgar por cómo estaba mi presente, no pintaba nada bien. Un día desperté y vi que todo era mentira. Mi vida, mi círculo social, mis sueños y anhelos, nada existía en realidad, solo yo. Solo yo con ese cuerpo cargado de recuerdos y de olvidos. Recuerdos, que me pesaban en la espalda. Con ganas de soltarlo todo y largarme a una montaña o que se yo donde, solo para volver a saber quién era. ¿Quién soy? Ya no lo sabía. Me había convertido en un espejismo que los demás podían ver en la lejanía pero que en realidad no estaba ahí. Era solo un reflejo vago en el espejo. Era solo un soplo en el viento.

Ahí estaba yo, caminando día a día hacia un camino que ni sabía a donde me dirigiría. Soñando con un futuro que dudaba pasaría. Perdiendo la esperanza y con deseos de dejar toda mi historia en el pasado. Con deseos de cambiar de piel y marcharme a otro lugar donde nadie supiera mi nombre, ni de donde venia.

¿Lo peor de todo? Bueno, tener que sacar mi mejor sonrisa delante de la gente cuando cada movimiento para hacerlo me dolía enormemente. ¿Lo peor? Tener que darle fuerzas a los otros cuando las mías se acababan cada día. Seguir caminando como si no dolía.

Harta. Sí, así mismo me sentía, porque mi interior gritaba que dejara la hipocresía, pero mi mente también gritaba: “no te derrumbes delante de la gente, deben creer que eres fuerte, aunque todo sea una mentira”.

¿Dios? Ni idea de donde estaba, aunque tampoco creo le quedarían deseos de quedarse luego que le dije que no lo necesitaba. Seguro estaba ocupado con tantos problemas de la gente, y yo, claro, solo era un simple ser humano. ¿Qué más daba perder a uno si había tantos que rescatar? ¡Que me importa! Yo solo quería estar sola. No quería  a la gente cerca, eran falsos para mí. Solo quería estar con mi soledad y esa copa de coñac que me acompañaba cada noche en la habitación. ¡Esas sí que eran mis amigas! Me hacían olvidar y volar, solo que se iban muy rápido y me dejaban más sola y vacía. Me dejaban solo con mi mente insoportable y las lágrimas en mi mejilla. Mirando hacia el techo porque en las noches ya no dormía.

¿Cuándo amanecerá? ¿En verdad esto no va  a cambiar? ¡Ya no puedo más! Decía. Estaba tocando fondo, me ahogaba cada día y me sentía impotente porque por lo visto nada que me librara, pasaría. No me veía sintiéndome tan enferma por dentro y por fuera un año más, decía. Ya no podía, colapsaría…

Pero un día, apareció El…

CONTINUARÁ…



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