Está bien no estar bien todo el tiempo

Hola Dear Family:


Aquí estoy escribiéndote un nuevo Telegrama. Esta vez no llegó miércoles en la noche como suelo hacer, pero justo hoy quiero contarte porque.



Me costó mucho tiempo entender, que está bien no estar bien todo el tiempo.

Ayer fue un día en el cual decidí priorizarme. Cuidar de mi bienestar integral. Hacerme cargo de esa chica que veo cada día frente al espejo.

Las ultimas semanas han sido de mucha turbulencia emocional. Si me sigues en mi cuenta de instagram te habrás dado cuenta que he sido vulnerable con ustedes al hablarles de mi tema de salud con esta nueva recaída con la #Psoriasis y otros aquejamientos de salud.


Creo que me había acostumbrado a la mejoría que tenia y lo controlada que estaba mi piel los últimos años, que había olvidado lo que se sentía la incertidumbre por el futuro. Mas ahora, en este momento de mi vida que ya estoy casada y con muchos sueños e ilusiones por delante. Una recaída como esta, significa retomar tratamientos que honestamente no quiero hacer ahora mismo, ya que me tomó años desintoxicar mi cuerpo y sería como volver todo para atrás.


Sin embrago, por estar montada en el tren del día a día, no había tenido el chance de procesar todas las emociones que estos constantes golpes de noticias desafiantes, estaban causando en mi interior. Y por no hacerlo, mi amiga la ansiedad, hizo su entrada a mi vida.





Cuando empecé a sentirme ansiosa, entendí que era tiempo de parar, y de preguntarle: Ansiedad, ¿Qué quieres decirme hoy? ... Y ahí empezó su desahogo. Estuve silenciándola con mis quehaceres y no estaba escuchándola decirme que: debía procesar todo lo que me estaba pasando. Necesitaba darme el permiso de sentir TODAS MIS EMOCIONES, para luego poderlas gestionar con sabiduría. Necesitaba sentirme TRISTE por tantas noticias duras para mí, necesitaba sentirme ENOJADA y ANGUSTIADA con la vida, porque mis sueños estaban por ser destruídos. Necesitaba sentir MIEDO a lo que pudiera pasar en mi futuro y no tener el control de ello. Necesitaba sentirme a mí en todaaaaas mis expresiones, para entonces volver a encontrar mi centro en Dios.

¡Sí, en Dios! Encontrar mi centro en Él; pero a veces nos volvemos místicos y religiosos y queremos callar nuestras emociones como si fuesen malas. Si fuesen malas, ¿crees que Dios las habría puesto dentro de ti? Creo que lo malo al final es querer ignorarlas, no escucharlas y querer resolver nuestros desafíos de vida de afuera hacia dentro, cuando es TODO LO CONTRARIO.




Por eso, ayer decidí parar, no hacer nada más que no fuese cuidar de mí. Y sé que quizás no todos puedan simplemente parar un dia y cuidar de si mismos. Lo sé, hay responsabilidades, hay hijos, trabajos, negocios, compromisos familiares, hay muchas cosas, lo sé porque también he estado allí, sin embrago, he mis años de vida he visto algo: TODOS SOMOS REEMPLAZABLES. La vida seguirá su curso cuando no estemos, el trabajo conseguirá a alguien que lo haga igual o mejor que tu, los hijos crecerán, el negocio terminará, y al final, SOLO QUEDARÁS, TÚ.


Así que hoy te invito a vivir un día a la vez. Porque de eso se trata vivir un día a la vez, de qué hay días que podrás con todo y otros que simplemente no, sin buscarle mucha explicación. Te invito a comprometerte con cuidar de ti, de tu salud emocional, espiritual... Porque cuando todos se vayan, ¿adivina quién se quedará contigo? Tu mism@


Por eso ayer no te llegó mi Telegrama, porque mi prioridad del día fue volver a reconectarme con esas cosas que me recargan, y el mar, definitivamente, es mi lugar preferido para ello.


Hasta un próximo Telegrama,

Con Amor,

Lola.


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